sábado, 21 de abril de 2012

LA CURA; ACEITE DE OLIVA Y JUGO DE LIMÓN

La cura; aceite de oliva y jugo de limón


Desde tiempos pretéritos se ha venido ponderando las bondades de un tratamiento naturista, bastante original por así decirlo, para disolver los cálculos biliares. Este tratamiento es: La cura del aceite de oliva y el jugo de limón. He aquí el método: En ayunas cada mañana se tomarán como dosis, dos cucharadas de aceite de oliva virgen, de presión en frio, justamente con la misma cantidad de jugo de limón, este tratamiento se puede repetir de tres a cuatro días.

Exageraciones

Sin embargo algunos médicos han propuesto cantidades exageradas tales como: medio litro de aceite en una dosis. Como en todas las cosas esta cura, debe estar precedida de una alta estima de la prudencia. No son raros los casos en que las personas creen erradamente que han expulsado los cálculos y, resulta ser; que solo han expulsado los aglomerados jabonosos, resultantes de la interacción del cuerpo oleoso con los jugos intestinales o por el contrario sustancias producto de la digestión intestinal.

Existen otros inconvenientes como por este; cuando los cálculos son demasiado grandes  esto causa una obstrucción del conducto colédoco. Realmente este remedio no los disuelve sino que; causa una contracción fuerte de la vesícula producida por la ingesta de una buena cantidad de grasa en ayunas. Si en el mejor de los casos el cálculo es relativamente pequeño, la contracción puede ocasionar su expulsión a las heces, prosiguiendo: Si el cálculo es demasiado grande se corre el riesgo de provocar un cólico biliar importante y peor todavía, incluso reventar la vesícula, cuando se produce una obstrucción grave.
Por tanto, este tipo de cura debe implementarse durante corto tiempo y en cantidades sumamente moderadas. Por cierto si los cálculos son; demasiado grandes, ha de suspenderse la cura.
  
Cataplasmas

Es verdaderamente útil la aplicación de cataplasmas de arcilla en la zona del hígado para aliviar los dolores, y además estimula moderadamente la función del mismo. Las cataplasmas de arcilla caliente se pueden aplicar dos o tres veces por semana, dejándolas una o dos horas como mínimo.
Las cataplasmas de col machacada tiene la misma utilidad, en este caso; su aplicación será a temperatura ambiente de modo similar a la arcilla.

Remedios fito terapéuticos

La terapia ofrece una variedad de remedios que de hecho ayudan a aliviar las enfermedades hepáticas, según el tipo y los síntomas de dolencia, hay que tomar una decisión y optar por un tipo o forma de preparación. Entre otros tipos de plantas medicinales que; actúan como tónicos amargos, tenemos las siguientes.

Alcachofa (Cynara scolymus), la parte medicinal de la alcachofa son las hojas de las plantas que solo 
tienen un año. Comemos de la alcachofa nada más que, los receptáculos florales inmaduros, que se presentan en las plantas durante el segundo año de su evolución. Resulta una curiosidad que las hojas más ricas en cinarina principio activo),  son aquellas que más han sido maltratadas, como si esta sustancia aumentara mediante los procesos de regeneración vegetal de las hojas.
El componente principal, la cinarina, no solo regula el flujo biliar, sino que tiene una acción reductora del colesterol, La infusión o decocción de hojas de alcachofa, es intensamente amarga, tal cual lo son la mayoría los tónicos para el hígado. Es recomendable tomar estas tizanas frías o algo tibias para de alguna manera atenuar su mal sabor.

Achicoria (Cichorium intybus), la raíz de achicoria tiene también un sabor amargo. Su raíz tostada y molida puede tomarse como un sucedáneo del café. Ambas sustancias regulan la bilis, pero esta última es contraindicada en personas nerviosas porque; puede producir un espasmo en la vesícula biliar y obstaculizar el flujo.




                                                                                               



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